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UN LIBRO
Siempre podrás abrir su fantástica puerta
y siempre podrás abrir sus plácidas ventanas.
Perennes serán las respuestas que te dé,
Y sus palabras de tinta serán como eternos ecos.
Sus voces no son alivios efímeros,
y sus magníficas estampas trascienden
los espacios de una leyenda sin fin.
Nunca se cansará de hablarte
y sus voces se prolongan en el infinito,
sus misterios nos dan la vida,
sus alegrías se cosechan en cualquier época
y sus tristezas no son en vano.
Como te queremos en estos
y en tantos otros instantes,
eres la luz y la simetría que nos falta;
la inmensidad de los días,
sin dilemas, sin contradicciones,
eres el trayecto perfecto
entre este mundo y los otros,
sin distancias, sin dilaciones.
A todos te entregas con el mismo donaire,
a todos entregas las mismas riquezas,
a todos conturbas cuando te apremian,
a todos les dices lo mismo.
Eres, hoja a hoja, el pasado y el presente,
ritmo a ritmo nos enseñas el futuro,
eres guardián de la heredad
y el único testimonio de las dolidas noches,
de las perseguidas horas de nuestro dolor.
A veces eres traidor traicionado
y entonces tus voces son congojas de la canalla,
pero tu sino verdadero
es que eres la historia que otros no cuentan.
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